Solo que mis motivos, no eran los mismos.
El instituto en el que cursaría mi último año, el St. Patrick Hoover High, era uno de los más prestigiosos, y el único que me podría dar la beca en teatro que mis padres tanto deseaban que obtuviera.
Pero claro, si le añades que seré nueva y que no conozco absolutamente a nadie, las cosas se vuelven un poco más complicadas de lo normal, ¿verdad?
En mi anterior instituto, el Grant High School, los alumnos estaban divididos en una estricta orden jerárquica: primero, porristas y mariscales, seguidos por el resto de deportistas o integrantes de clubs. Finalmente, lo más abajo posible de este grupo, y tras la vieja señora de la cafetería, esa con una verruga gigante en el mentón cubierto por asqueroso vello, lo cual era peor que ver a tus padres besarse y salivar en público ¡Puag!, se encontraban los cerebritos, frikis, góticos y becados.
Pero bueno, eso se desvía del tema, dejemos de hablar de ellos y hablemos un poco más de mi, porque, si aún no lo habéis notado, me encanta ser el centro de atención, que todos los focos se dirijan a mi.
Claro, que eso no siempre le agradaba la gente, ya saben, a veces la envidia se superponía ante todo.

Lo que me intriga es si realmente alguno de ellos fue realmente mi amigo o si simplemente fue la posición social que ocupaba la que hizo todo el trabajo, si realmente le agradaba a la gente o todo fue un engaño, l fin y al cabo, yo tampoco soy realmente como me muestro ante la gente.
La mayoría del tiempo me canso de aparentar que soy perfecta, pues realmente... no lo soy, de aparentar que me gustan cosas que no me interesan, o de hacer que cosas importantes para mí son una tontería, pero bueno... solo el tiempo responderá a mis preguntas.
Me temo que el lunes me desahogaré escribiendo de nuevo, sí que nos vemos pronto, se supone que ya debería estar durmiendo desde hace un par de horas, ¡si me pillan me matarán!
XOXO,



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